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En la actualidad, la electricidad resulta imprescindible para realizar prácticamente cualquier tipo de actividad, de ello que una de las principales preocupaciones a nivel global sea abastecer con este tipo de energía a la población, que la demanda como una de sus necesidades más importantes. Las instalaciones fotovoltaicas en México son hoy en día una de las mejores opciones para producir tal electricidad.

Estos sistemas fotovoltaicos son una alternativa a los métodos y técnicas empleados a lo largo de la historia para generar y almacenar electricidad, los que han tenido un impacto negativo en el medio ambiente, al ser invasivos. Incluso con estos métodos y técnicas tradicionales se ha llegado a destruir ecosistemas enteros para la instalación de la infraestructura básica requerida para la explotación de los recursos naturales con que se produce electricidad y se despiden grandes volúmenes de residuos contaminantes a la atmósfera y al agua.

Las consecuencias de estas prácticas resultan cada vez más evidentes en el estado del medio ambiente y en la salud de los seres vivos, pero aún no existe una alternativa para suplir el uso de electricidad por otro tipo de energía que no implique tantos daños, aunque sí existen vías amigables con el medio ambiente para generarla, como es el caso de los sistemas fotovoltaicos. Después de años de investigación y continua innovación, hoy en día la electricidad puede producirse por la transformación de la radiación solar a través de las instalaciones fotovoltaicas en México o por el aprovechamiento de los vientos, con la instalación de generadores eólicos, o bien, con otras técnicas que tienen como principio emplear las llamadas energías verdes, es decir, las fuentes de energía renovables para producir la electricidad que la población demanda día con día.

Estas técnicas amigables con el ambiente no sólo aprovechan la radiación solar y los vientos para generar electricidad, sino también la energía desprendida del movimiento de las aguas de mares y ríos, la energía térmica de la tierra y la biomasa. Es importante mencionar que tradicionalmente ya se captaba este tipo de energía renovable, pero los medios utilizados para hacerlo causaron severos daños medioambientales, afortunadamente en la actualidad la infraestructura está diseñada de forma tal que el impacto es mínimo, e incluso existe la posibilidad de hacer una instalación a pequeña escala, para uso en el hogar o comercios ubicados en las ciudades, gracias a que hay novedosos sistemas que no requieren mucho espacio con la capacidad de generar la electricidad que se necesita para autoconsumo.

Son los sistemas solares los más utilizados para este fin, y contrario a lo que se podría pensar, tienen un precio que resulta mucho más accesible de lo que eran hasta hace algunos años. A grandes rasgos podemos identificar dos tipos de sistemas solares, unos diseñados para el aprovechamiento de la energía térmica de la radiación solar para elevar la temperatura del agua, conocidos como calentadores solares, y otros diseñados para captar la radiación solar y transformarla en energía eléctrica, conocidos como sistemas fotovoltaicos. Ambos sistemas, por su modo de funcionamiento y los procesos responsables empleados para la fabricación de sus componentes, reducen el impacto ambiental que la obtención de agua caliente y electricidad tienen por técnicas tradicionales, pero cada uno de ellos ofrece beneficios particulares.

Por un lado, los calentadores solares reducen los gastos que se hacen periódicamente en gas o electricidad para alimentar los calentadores convencionales de combustión o eléctricos, y proporcionan el agua caliente necesaria para las actividades de higienización o para otras aplicaciones a las que se destine. Por otra parte, los sistemas fotovoltaicos generan electricidad para abastecer con energía al sistema, reduciendo también los gastos, pero a diferencia de los anteriores, no sólo pueden brindar la energía que necesitaría un calentador de agua para operar, en caso de los calentadores eléctricos, sino que dan energía para el funcionamiento de todos los aparatos eléctricos y en general alimentan la instalación eléctrica, razón por la que invertir en las instalaciones fotovoltaicas en México puede ser una opción mucho más benéfica, tanto para la economía como para el medio ambiente.

Un sistema solar fotovoltaico se compone de varios elementos, pero las unidades fundamentales indispensables para su funcionamiento son las celdas fotovoltaicas, las que se encuentran integradas a paneles de diferentes dimensiones. Las características de las celdas empleadas para la fabricación de los paneles, determinan la capacidad de los mismos, principalmente la composición de sus materiales y tamaño. En términos generales los paneles solares disponibles en el mercado para sistemas fotovoltaicos ofrecen un buen nivel de eficiencia para autoconsumo y para generar electricidad necesaria para pequeños y medianos negocios, pero si se necesita de abastecer con energía eléctrica una gran industria es necesario recurrir a paneles de mayor tamaño y capacidad, de lo contrario no resultará lo suficientemente eficiente. Además de los paneles solares, un sistema fotovoltaico requiere de inversores eléctricos, elementos que operan como acondicionadores de potencia eléctrica, es decir, adecuan la potencia de la corriente generada en los paneles a las características necesarias para que se integre a la red. Esto se debe a que la energía solar transformada en electricidad en las celdas solares tiene una corriente de tipo continuo.

Como ya mencionamos, la potencia de un sistema fotovoltaico, en cuestión de cantidad de electricidad producida, depende del número de celdas solares que integren los paneles y de sus características. Por lo regular, los paneles que se pueden encontrar en el mercado mexicano tienen una potencia que va entre los 50 y los 350 Watts pico, pero también se pueden encontrar paneles con una potencia superior a esto. No está de más aclarar que el precio de los paneles y las particularidades que requiera su instalación dependen de la potencia que tengan pues en cada caso su tamaño y los materiales utilizados en su fabricación son distintos. El arseniuro de galio o silicio son los más empleados para fabricar celdas solares fotovoltaicas, pero estos materiales tienen diferente nivel de pureza, y entre ellos el silicio de tipo monocristalino es el que ofrece mayor eficiencia, lo que se ve reflejado en el precio de los paneles con celdas de este material.

En futuras publicaciones en este blog hablaremos de la manera en la que se hacen instalaciones fotovoltaicas en México con sistemas interconectados a la red de suministro eléctrico público de la Comisión Federal de Electricidad, y presentaremos algunas recomendaciones para la reducción del consumo energético. Les recordamos que si buscan sistemas fotovoltaicos, en Energeka, especialistas en soluciones en ahorro de energía contamos con equipos de la más alta calidad. Para solicitar información detallada acerca de los productos y servicios que ofrecemos los invitamos a contactarnos, con gusto los atenderemos.